miércoles, 25 de febrero de 2015

¿CONTROL DE BUITRE LEONADO EN EXTREMADURA? / Griffon vulture (Gyps fulvus) culling in Extremadura?


Recientemente SEO/BirdLife presentaba una campaña para mejorar la imagen y la protección del buitre leonado (Gyps fulvus). El objetivo es seguir presionando para lograr la prohibición del uso veterinario del diclofenaco en España [El diclofenaco es un fármaco antiinflamatorio tóxico y mortal para los buitres del género Gyps, responsable de la muerte de millones de ejemplares en Asia, donde están ahora en una situación crítica].

Por diferentes razones hay especies animales a las que se les pierde el respeto. Ahí está el caso de la cigüeña blanca, cuya eliminación de nidos se ha convertido en un simple trámite. Y desde hace un tiempo empieza a afectar al buitre leonado, “el patito feo” en la campaña arriba referida. Tanto que en Extremadura se abre la posibilidad de realizar algún tipo de control.


La muerte por envenenamiento de un lince ibérico en Badajoz el pasado 26 de agosto de 2014 reactivó la "Estrategia extremeña contra el uso ilegal de cebos envenenados en el medio natural". Un plan que ya debía estar aprobado pero que hasta ahora no interesaba. Como a los políticos no les gusta ser mala noticia en la prensa, se desempolvó rápidamente el asunto. De este modo, en noviembre de 2014 se presentó la citada estrategia ante el Consejo Asesor de Medio Ambiente de Extremadura como paso previo antes de su aprobación (todavía pendiente). Sin duda un paso adelante, aunque algunos contenidos crean ciertas dudas. En especial que el enfoque de la estrategia culpabilice a las propias víctimas del veneno. Parece que se justifica a los envenenadores, como si estuvieran abocados sin remedio a ello ante la mera existencia de zorros o buitres leonados, culpables y víctimas a la vez.


Un punto conflictivo de la estrategia, detallado explícitamente en la versión presentada el 20 de noviembre (arriba, recorte del original) y eliminado parcialmente en la versión actual, es el control del buitre leonado en casos de ataques al ganado. Dicha corrección, sin embargo, no elimina la posibilidad de control, simplemente la maquilla. También se incluyen párrafos sobre control de predadores, incluyendo su posible subvención ("líneas de ayuda"). De modo general, la citada estrategia trata en exceso un tema cuya regulación quizás ni siquiera debería abordarse en este documento. Científicamente está comprobada la ineficacia del control de depredadores, que crea graves desequilibrios en los ecosistemas y que tan sólo se justifica como medida política para contentar a ciertos sectores sociales.

En las últimas semanas varios grupos conservacionistas reconocen estar preocupados por lo que parece una campaña de desprestigio contra el buitre leonado en Extremadura. En ciertos medios se están vertiendo comentarios sobre las usurpaciones de nidos o las molestias a grandes águilas y buitre negro sin mencionar bases científicas conocidas. Dado que el buitre leonado no es objeto de censo oficial, no se conoce con precisión su población o tendencia más reciente en Extremadura. El único lugar donde se realiza su seguimiento es Monfragüe, donde tras el máximo de 2008 su población ha disminuido hasta 2013, estando en cifras similares a las de hace una década (gráfica). Por otro lado, las especies que “más sufren” a los leonados, la cigüeña negra, el águila perdicera y el buitre negro, presentan un buen estado de conservación en la región y cierta tendencia al aumento según los censos oficiales. Asimismo, a la cigüeña negra le afectan más las actividades humanas que las usurpaciones de sus nidos, de acuerdo a una tesis doctoral (como ya se ha contado en este blog). Algo similar ocurre con el quebrantahuesos en el Pirineo. Otro asunto sería como abordar el hipotético control de los buitres leonados a los que se refería la versión inicial de la estrategia, como se individualizarían los ejemplares problemáticos en una especie que se puede desplazar cientos de kilómetros y cuál sería el método de control.

La Estrategia extremeña contra el uso ilegal de cebos envenenados en el medio natural se puede descargar pinchando aquí. Por su interés informativo se reproducen a continuación los datos sobre casos de envenenamiento incluidos en el texto:

"En Extremadura, el número de casos positivos a venenos entre 2003 y 2013 fue de 437, con una media anual de 39,7 casos positivos. En esta casuística se incluyen todos los casos positivos detectados, esto es, cebos, animales domésticos, especies catalogadas, especies no catalogadas y especies cinegéticas. El número de casos positivos que afectaron a especies protegidas en ese período fue de 223, con un media anual de 20,27. Las especies más afectadas fueron el buitre leonado (Gyps fulvus) con 71 casos, el milano real (Milvus milvus) con 42 casos, el buitre negro (Aegypius monachus) con 38 casos, el milano negro (Milvus migrans) con 15 casos y el alimoche (Neophron percnopterus) con 5 casos. Por zonas de mayor número de casos destacan el Noreste y Este de la provincia de Cáceres y el Este y Suroeste de la provincia de Badajoz."

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