jueves, 26 de enero de 2017

MUESTREO DE AGACHADIZA CHICA EN ARROZALES DE GALISTEO (Cáceres) / Jack snipe (Lymnocryptes minimus) wintering in Cáceres ricefieds

Autores: Hugo Sánchez, Javier Prieta, Raquel Lozano y Sergio Mayordomo.

Hace 10 meses, en marzo de 2016, dedicamos una entrada a la humilde agachadiza chica (Lymnocryptes minimus), pues ese invierno se recopilaron más citas de las habituales (leer aquí). Esta vez hemos ido un poco más allá y hemos realizado un pequeño muestreo específico en los arrozales de Galisteo, una de las dos localidades con más registros en Cáceres (la otra es el embalse de Arrocampo). Los resultados del muestreo se han publicado en el blog Amantes de la Ornitología (leer aquí).

En las entradas citadas se revisa lo poco que se sabe sobre agachadiza chica en España y Extremadura. Brevemente: especie invernante presente entre octubre y abril (fechas extremas entre agosto y mayo), críptica y muy discreta, con una bajísima detectabilidad y gran parecido con la agachadiza común (Gallinago gallinago), con la que es fácil de confundir. En el Atlas de las Aves de España en Invierno el resultado final fue un mapa con presencia en 64 cuadrículas de 100 km2 (cuatro en Cáceres y ninguna en Badajoz), poco más del 1% del territorio. Los resultados de los censos de enero son también testimoniales, con una media anual de 41 ejemplares en 2008-2010 en toda España, donde ni siquiera hay estimas como tal, si no simples conjeturas. Por ejemplo: 2.000-4.000 ejemplares en España, 50-100 en Galicia, 540-680 en Cataluña, hasta mil en Doñana y 100-1.000 en Extremadura. Mayordomo et al. (2015) recopilan 24 citas en Extremadura en seis años (2009-2014; cuatro de media anual) en humedales diversos, destacando los arrozales de las vegas del Alagón y del Guadiana y el embalse de Arrocampo.

Como en el presente invierno ha habido un goteo de citas de agachadiza chica en los arrozales de Galisteo, el pasado día 22 de enero organizamos un pequeño muestreo. La metodología empleada fue sencilla: un  equipo de cuatro personas con botas de agua y prismáticos "peinando" en formación lineal equidistante varias tablas de arroz con el fin de levantar el máximo posible de agachadizas. La operación resultó más fácil de lo previsto, ya que la agachadiza común tiene una distancia de huída mayor que la agachadiza chica, levantando el vuelo en muchas ocasiones antes de empezar a muestrear las tablas y emitiendo un reclamo de alerta nada más comenzar su vuelo, algo que no escuchamos en las agachadizas chicas. Éstas por lo general permanecen inmóviles y tan solo se levantan a corta distancia, en ocasiones a menos de un metro. Las dos especies de agachadiza se identificaron en vuelo por su tamaño corporal y la longitud del pico, siendo sencillo familiarizarse tras los primeros contactos.

Se prospectaron un total de 29,34 hectáreas de arrozal, contando un mínimo de 76 agachadizas chicas. Se prestó especial atención al lugar donde volvían a posarse, para evitar duplicidades. En el mapa se muestran las zonas prospectadas, en azul las parcelas con presencia de la especie y en rojo en las que no tuvieron contactos. Sin duda se trata de un registro sin precedentes en Extremadura.


A continuarión se resumen las densidades calculadas de acuerdo a los microhábitat considerados:
- Total (29,34 Has): 2,59 aves/Ha.
- Parcelas positivas (12,80 ha): 5,93 aves/Ha.
- Rastrojo de arroz sin roturar, inundación 100% (2,58 Ha): 3,1 aves/Ha.
- Rastrojo de arroz sin roturar, inundación 50% (7,69 Ha): 5,72 aves/Ha
- Parcela cultivada roturada, inundación 100% (0,46 Ha): 0 aves/Ha.
- Parcela cultivada roturada, inundación 50% (2,53 Ha): 12,64 aves/Ha.
- Parcelas sin inundar, cultivadas o no, roturadas o no (16,54 Ha): 0 aves/Ha.

La agachadiza chica estuvo ausente en las parcelas sin encharcar, a pesar de estar húmedas, y en las inundadas totalmente con cierta profundidad y sin rastrojo. Las mejores parcelas fueron aquellas medio inundadas, con superficie en surcos con agua en el fondo y tierra en partes altas. Hay que tener en cuenta las variaciones en el nivel de inundación a los largo del invierno en función de las lluvias. En la fecha del muestreo la situación era relativamente seca tras varias semanas sin lluvia, lo que podría ocasionar que las aves se concentraran en las zonas con inundación adecuada.

Aunque a muchos aún les sorprende, Extremadura es la segunda región después de Andalucía con mayor superficie de arrozales (24.700 ha en 2016, el 23% del total español; MAPAMA). Lógicamente, los datos obtenidos durante este pequeño muestreo llevado a cabo en Galisteo no son extrapolables al total de arrozales de Extremadura o España. Pero en vista de los resultados, está claro que no es una especie tan rara como parecía y que en Extremadura se superan con creces las estimaciones previas, contando seguramente con una población invernante de varios millares de agachadizas chicas.

Fuentes 
- Lorenzo, M. 2012. Agachadiza chica Lymnocryptes minimus. En, SEO/BirdLife: Atlas de las aves en invierno en España 2007-2010, pp. 36-47. MAGRAMA y SEO/BirdLife. Madrid. 
- Mayordomo, S., Prieta, J. y Cardalliaguet, M. 2015. Aves de Extremadura, vol. 5. 2009-2014. SEO/BirdLife Extremadura y Junta de Extremadura.
- Prieta, J. 2016. La agachadiza chica en Extremadura / Jack snipe (Lymnocryptes minimus) in Extremadura. En: Blog Aves de Extremadura. Publicado 14 de marzo de 2016.

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