martes, 22 de febrero de 2011

CODORNICES INVERNANTES: UN ASUNTO CONFUSO

La codorniz común (Coturnix coturnix) es una especie sumamente móvil, especialmente los machos que durante el periodo reproductor se dedican a buscar hembras de forma un tanto errática. Esta movilidad es la respuesta a un sistema complejo de reproducción, sin territorialidad y en un hábitat, el cultivo de cereal en secano, muy cambiante entre estaciones y años. De este modo, las codornices pueden criar más de una vez cada año en Europa, primero en el sur y luego más al norte. Además, tras la siega del cereal se ven forzadas a cambiar de nuevo de lugar, en el caso de la península Ibérica tienden a concentrarse en la meseta norte, la última en segarse. Por último, llegado el otoño se desplazan a África, pero no todas, pues la presencia invernal es regular, aunque escasa. Por ejemplo, durante el trabajo de campo del Atlas de las aves invernantes de España se obtuvieron 112 contactos en tres inviernos (2007-2010) , 31 de ellos en Extremadura, siendo Badajoz la provincia española con mayor presencia (22 contactos). El mapa provisional siguiente muestra los lugares donde tuvieron lugar esos contactos (en rojo, cuadrículas muestreadas, en azul, con presencia de codorniz).

Pero un hecho curioso plantea nuevas cuestiones. El 04/12/2010 en una finca de Navalvillar de Pela (Badajoz) se observó un cazador portando una codorniz abatida (S. Mayordomo, C. Clemente y J. Mahíllo). Nada extraordinario, pues en ese lugar suelen verse codornices en invierno. Algunos días después, el 20/12/2010, tres personas fueron vistas liberando codornices en otra finca del mismo municipio, tres cajas completas, e inmediatamente procedieron a disparar sobre ellas, cobrando al menos seis (Á. Sánchez). Este suceso insospechado, quizás anecdótico, plantea alguna duda sobre la naturalidad de la invernada de la codorniz. En principio sólo conocemos este caso de liberación invernal de codornices y dado que las observaciones se reparten por gran parte del territorio regional todos los años, es lógico aceptar que hay codornices silvestres que se quedan en invierno. Para apoyarlo están además los estudios realizados en Portugal que indican la presencia de aves migradoras entre septiembre y diciembre y aves sedentarias entre diciembre y marzo, mes en que comienzan a llegar las migrantes desde África. La proporción de migradores, en base a la grasa corporal, es máxima en octubre (40-50%) y siempre hay más migradores en el norte que en el sur, donde a veces hay más de un 70% de aves no migradoras. La densidad otoñal puede ser muy elevada, hasta 130 codornices por km2. Las aves sedentarias inician el ciclo reproductor muy pronto, cantando desde noviembre y formando parejas desde diciembre. Crían antes que las migradoras y las primeras crías son capaces de reproducirse con pocos meses llegado el verano. Ésta sedentarización parece reciente y debida a cambios agrícolas. Aunque los autores portugueses generalizan este fenómeno al norte de África y parte de España, incluida Extremadura, no existe aquí información que lo confirme. De hecho, no constan cantos de codornices en Extremadura en diciembre (los últimos se escuchan en noviembre y los primeros en febrero) y los registros invernales, aún considerando la discreción y baja detectabilidad de la especie, son muy raros (sólo nueve entre 2005 y 2008).

Fuentes:
- Catry, P., Costa, H., Elias, G., y Matias, R. 2010. Aves de Portugal. Ornitologia do territorio continental. Assirio & Alvin. Lisboa.
- Anuarios Ornitológicos de Extremadura (Aves de Extremadura) 1998-2008.

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